Señor, ¿que es el hombre para que te fijes en él, el ser humano para que lo tengas en cuenta? (Salmo 144, 3)
Poniendo nuestro esfuerzo (como aquellos panes y peces) en las manos de Jesús, podremos saciar todas las hambres de sentido en nuestra comunidad. Si bien nuestro pan es insuficiente, en la manos de Jesús cuando pasa por el altar de la Iglesia, es suficiente, alcanza y sobra. (Padre José Manuel 'Sejo' Díaz Cantero - Pentecostés 2010)
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jueves, 23 de septiembre de 2010
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